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"Debe rechazarse el proyecto", concluye la evaluación de la Consejería de Medio Ambiente de Castilla-La Mancha sobre la mina de tierras raras proyectada en la comarca de Campos de Montiel (Ciudad Real). La zona es vital para algunas especies en peligro, como el lince ibérico, el águila imperial y el milano real. "Los hábitats de las especies presentes van a verse alterados, dañados, fragmentados o eliminados localmente", advierte el informe. En Europa no existe ninguna mina de tierras raras, un conjunto de minerales básicos para la alta tecnología.

El tesoro no está enterrado entre Torrenueva y Torre de Juan Abad; no son esas tierras raras —en concreto, la monacita gris— que son fundamentales para fabricar componentes de alta tecnología como ordenadores, televisiones, turbinas de generadores eólicos, baterías de coches o los altavoces de los iPhone. El tesoro está a ras de tierra y son los conejos, que pueblan abundantemente esta comarca de Ciudad Real y de los que se alimentan especies tan emblemáticas como el lince ibérico y el águila imperial. Ambas cuentan con planes europeos de recuperación. Y ambas están presentes en la zona que rodea al yacimiento que la empresa Quantum Minería quiere explotar.

Pero no son las únicas; en los censos realizados por los técnicos de la Junta en el área que ocuparía la mina —234 hectáreas— y en una zona de 10 kilómetros alrededor del proyecto se ha detectado la presencia de otras 25 especies vulnerables —como el buitre negro, el águila real, el sisón común o la nutria paleártica— y 128 de interés especial. Así se refleja en el informe de la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, del 24 de mayo, al que ha tenido acceso EL PAÍS.

“No es viable”


Este informe cierra la puerta al proyecto, indican fuentes de la Administración regional. La mina ya contaba con el rechazo político del Gobierno del socialista Emiliano García-Page y con una fuerte contestación entre los habitantes de la comarca.
La evaluación concluye que la mina es "incompatible con la conservación de la biodiversidad" y con la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) que rodea el proyecto. Además, el informe añade que el estudio presentado por la compañía es "insuficiente y presenta importantes carencias". "No es viable su autorización", concluye.
Bajo el nombre de tierras raras se agrupan 17 elementos químicos metálicos imprescindibles para la alta tecnología. En el caso de Campos de Montiel, se trata de la monacita gris, un fosfato de tierras raras rico en neodimio, praseodimio y europio. Estos minerales son tan necesarios que han llegado a causar turbulencias geopolíticas. China —que acapara la mayor parte de la producción mundial de tierras raras, el 83% el año pasado— cerró el grifo de las exportaciones en 2010 para presionar en sus negociaciones económicas y políticas. Aunque volvió a aumentar sus exportaciones en 2015, el resto de potencias mundiales ya habían comenzado una carrera por poner en marcha proyectos alternativos que redujeran su dependencia. Incluida la UE, que otorgó a las tierras raras un lugar destacado en su estrategia para asegurar el acceso a materias primas críticas.
El yacimiento español —que la empresa esperaba explotar a lo largo de una década— era atractivo por el tipo de mineral presente, muy preciado. Aunque tiene un volumen limitado: las expectativas iniciales son de unas 20.000 toneladas de óxidos más otras 10.000 probables.
La comarca, al margen de las tierras raras, cuenta con otra riqueza: su biodiversidad. Es "una zona de contacto" entre las "llanuras manchegas" y el comienzo de Sierra Morena, detalla Antonio Aranda, jefe de servicio de Espacios Naturales de Castilla-La Mancha y firmante del informe. "Esta mezcla hace que exista una gran riqueza", declara.
Parte del área de la mina se superpone "con las zonas de importancia para la conservación del lince ibérico", señala el informe. En Sierra Morena se han reintroducido en los últimos años 30 linces. Y la evaluación del proyecto minero indica que, gracias a los collares GPS que llevan los linces, se ha constatado que "11 individuos de la especie han estado dentro del área" de 10 kilómetros alrededor del yacimiento estudiada e incluso dentro de la zona en la que se prevé acometer la explotación.
"La supervivencia del lince ibérico en la zona se vería negativamente afectada (...). No sería comprensible que, en pleno desarrollo de proyectos como el Iberlince de reintroducción del lince ibérico en Castilla-La Mancha, ejemplares de la especie fueran desplazados por el desarrollo de la explotación propuesta", advierte el informe de la Junta.
Artículo de EL PAÍS (29 Mayo 2017)

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